Cuando descubres que estás embarazada, el bebé tiene aproximadamente cuatro semanas. Tan solo mide cuatro milímetros en esta etapa, y prácticamente no pesa nada. Pero a partir de ese momento ya puedes notar con frecuencia todo tipo de cambios en tu cuerpo: tus pechos estarán tensos y sensibles, y puede que los pezones tengan un color un poco más oscuro. Puede que tengas ataques de náuseas por las mañanas y que te canses más rápido que antes. Todos tus sentidos se habrán pronunciado: tu sentido del olfato se incrementará, al igual que la vista, tu sentido del gusto cambiará, puedes sentirte más afectiva y reaccionar con más intensidad de lo normal. A veces, los cambios pueden resultar molestos para ti y para quienes te rodean. Pero también puedes verlos como una experiencia enriquecedora. Todo lo que hay a tu alrededor te causa una impresión mayor, lo que significa que la vida adquiere un nuevo significado y color. Este comienzo secreto, antes de que nada tangible sea visible al mundo exterior, es un periodo en el que te puedes acostumbrar a esta situación nueva y especial.
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